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ADIVAC: calidad de vida para las personas violadas.


  • La mejor prevención en caso de violación infantil es la educación.
  • La ONG dará un Baile por la No violencia en Mama Rumba
  • Por Reyna Hernández /Agencia NotieSe
    septiembre 01 de 2004. Romper el silencio es el mayor obstáculo que enfrenta una persona que ha sido violada, pueden pasar seis meses o hasta 20 años para que una víctima decida hablar. Sólo en la Ciudad de México se registran diariamente 3.6 ataques sexuales, según datos de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal.

    La agresión sexual ocurre sin distinción de estrato socio-económico, nivel académico o edad a hombres, niños y mujeres y estos dos últimos sectores los que en su mayoría denuncian o piden apoyo psicológico.

    Adela González es una joven de 22 años, cuando tenía ocho años fue violada por un primo que en ese momento tenía 26. Durante “doce años no le dije a nadie lo que me había pasado, él me amenazó con hacerle daño a mi papá, no quería que hubiera una tragedia familiar por mi culpa.”

    Como ella, muchas de las personas que han sufrido violencia sexual se sienten responsables de lo sucedido. Se culpan de no haber impedido el abuso o la violación, tienen miedo y el autoestima baja, como en el caso de Adela y en el de muchas otras mujeres, la principal herramienta del agresor es el miedo, las amenazas o la ignorancia.

    “Yo no sabía nada de sexo cuando era pequeña. En mi casa no se tocaban esos temas, como niña nadie me había explicado como era una relación sexual o como se llamaban los genitales masculino y femenino. Mi mamá decía que hasta que creciera. Cuando mi primo me violó yo no supe que me había hecho, pero me sentía mal y no quería que me volviera a tocar,” pero a lo largo de un año fue víctima de esta agresión cuenta Adela, con voz entrecortada.

    Con el objetivo de ayudar y mejorar con calidad la vida de las personas que fueron agredidas sexualmente, en 1999 se funda la Asociación para el Desarrollo Integral de las Personas Violadas, ADIVAC dirigida por la psicóloga Laura Martínez Judlow.

    Sensibilización y concientización de la sociedad

    En 1989 cuatro mujeres que habían sido agredidas y terminaron su proceso terapéutico, le propusieron a la psicóloga Laura Martínez Judlow que fundaran una asociación para apoyar de manera psicológica a las personas que hayan sufrido una de violación.

    “Yo ya no quería trabajar este tema porque es muy desgastante, te cuesta un ovario, la mitad del otro y hasta la matriz. Es mucho trabajo, te comprometes con la problemática; como soy un poco obsesiva, si hago algo lo tengo que hacer bien” afirma en entrevista con NotieSe la directora.

    El proyecto de ADIVAC inicia en 1990, durante sus dos primeros años de vida el trabajo consistió en concretar objetivos, misión y difusión así como en encontrar una sede para atender a la gente.

    Fue hasta 1992 que recibieron a las primeras cinco mujeres y actualmente atienden aproximadamente a 4 mil 600 personas al año, que reciben atención psicológica, asesoría jurídica, médica, acuden a los talleres, diplomados o al centro de documentación. La mayoría procede del Distrito Federal, pero también llegan de Nezahualcóyotl, Estado de México y de estados como Veracruz, Hidalgo, Querétaro así como Puebla.

    Laborar en ADIVAC, afirma Laura Martínez, “es dar todo tu tiempo, trabajar constantemente. Tienes que luchar con la sociedad, funcionarios, diputados y reporteros, porque muchos no tienen la conciencia de lo que es vivir una violación. Sensibilizar y concientizar a otros consume tus energías.”

    Para llevar a cabo esta tarea de sensibilización en ADIVAC se imparten diplomados en prevención y tratamiento de la violencia sexual y familiar así como talleres de como resolver conflictos sin usar la violencia, los cuales están dirigidos a profesionales que trabajen en el área jurídica, social o de la salud.

    Para mantener sus labores de atención ADIVAC recurre a las cuotas de recuperación que en el caso de las terapias es de alrededor de 100 pesos, pero según las condiciones económicas de la gente puede ser de 30 pesos o incluso algunos han sido exentos de pago, por otro lado se encuentra el ingreso por los diplomados y talleres que se imparten o la organización de bailes como el del próximo 5 de septiembre del 2004 en Mama Rumba.

    Por las actividades que ha realizado esta asociación, en 1996 ADIVAC recibió dos reconocimientos por parte del Club rotario San Rafael, por ser una “opción de vida para las personas agredidas” y del grupo Plural pro víctimas quien les otorgó un agradecimiento “por su valiosa colaboración en este grupo en beneficio de nuestra sociedad.”


    El proceso para salir del abismo

    El ataque sexual es un suceso traumático que requiere de hablarse para lograr la recuperación, que puede tardar años. La persona cae en un abismo de dolor y depresión, pues su confianza hacia otros y hacía sí misma queda lastimado.

    En el caso de infantes, datos proporcionados por ADIVAC informan que el 70% de las agresiones sexuales a niños se comete por algún miembro de la familia o conocido. El otro 30% es por extraños.

    “Guarde silencio durante muchos años lo cual me llevó a un estado de profunda depresión. Yo me quería morir desde que tenía doce. No quería vivir, ni salir con nadie. Sentía que no merecía nada, que no valía la pena, nunca me veía en los espejos, ni tocaba mi cuerpo, hasta que recibí ayuda terapéutica” relata Adela González.

    Laura Martínez explica que “una violación nunca la vas a olvidar, siempre la recordarás, pero lo que puedes aprender en terapia es que es un problema social del que son víctimas hombres y mujeres de una sociedad patriarcal y sumamente machista.”

    La directora de ADIVAC afirma que las mujeres y los niños son el sector que principalmente acuden a las terapias psicológicas. Cada semana atienden aproximadamente a 200 personas de las cuales el 70% son mujeres adultas y el 30% menores de edad.

    En el caso de los hombres, por el patrón de comportamiento que la sociedad espera de ellos, es muy difícil que asistan a recibir ayuda terapéutica o denuncien un caso de violación.

    A lo largo de estos años, explica Laura Martínez, “puedo contar con los dedos de una mano el número de varones que han acudido a ADIVAC, por haber sido agredidos sexualmente durante su edad adulta... sólo han sido tres”. Precisa que los hombres también son violados, pero por esta educación sexista en donde se les educa que ellos ejercen el poder, la autoridad y son proveedores, no admiten de ser víctima de la violencia sexual y prefieren callar.

    Uno de estos casos fue el de un señor atacado sexualmente por policías en las afueras de la ciudad, quien al no poder pagar una multa lo violaron.“Sólo vino una vez, creo que lo único que quería, era hablar en ese momento, sacar todo su coraje, no regresó más,” comenta Martínez.

    En la terapia la cual se desarrolla en grupo o de manera individual, la persona que fue violada saca todas sus emociones, recuerda y revive el hecho “es algo muy fuerte, doloroso, por eso muchas personas abandonan el apoyo. Les cuesta mucho trabajo hablar, porque sufren, no es fácil.

    La terapia

    Durante el proceso terapéutico la gente comienza a entender que ellos no provocaron la violación. “Le ayudas a comprender que no es la única, que sí se puede salir a delante que la violencia sexual no es sexualidad.” Algunas dejan de acudir por la tristeza y depresión que les causa, pero es parte del tratamiento psicológico. Sin embargo, a los seis meses, al año o incluso dos años después regresan. “En ADIVAC les ayudamos a abrir y curar sus heridas,”comenta la psicóloga.

    Los cambios en la gente que se encuentran en terapia los “comienzas a ver desde la tercera cita. La mirada de la persona es triste, muy apagada. En su tercera sesión hasta le encuentras un brillo en los ojos. Sí salen adelante y eso es lo que me hace seguir aquí.”

    En caso de que la víctima deseara levantar la denuncia la organización proporciona asesoría legal, en la cual se le explica a la gente como es el proceso jurídico, además de poder acompañarlo y brindar apoyo psicológico durante las audiencias.

    Sin embargo, admite la directora Laura Martínez que de “250 casos, únicamente cinco levantan cargos. Nosotras somos muy cuidadosa y respetamos su decisión.”

    Prevenir la violación

    Parte de la prevención del abuso sexual y la violación es proporcionar cursos a niños, en los cuales se les enseña a proteger su cuerpo, a llamar correctamente cada parte del mismo, para tal ejercicio se utilizan videos como El árbol de Chicoca, muñecos o juegos. En estos talleres, además de dar herramientas de protección a los pequeños, se puede detectar a menores que hubieran sido violentados sexualmente

    “La mayoría de las personas que son violadas nunca se les habló que podían vivir una agresión sexual. Prevenir es educar a los niños, que ellos aprendan a poner limites, a mediar, es difícil porque se les enseña a obedecer y a decir sí a todo. Si tienes una identidad clara de quien eres tú, nadie puede lastimarte,” comenta por último Laura Martínez.

    Suplemento Letra S

    No. 221 | diciembre 04 de 2014
    La lucha por un parto digno. Todos aquellos procedimientos o acciones que obstaculizan la capacidad de decisión de las mujeres en las etapas del embarazo, parto y puerperio se conocen en su conjunto como violencia obstétrica.
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