México DF,
abril 29 de 2010.
“La feligresía católica de este país no está de acuerdo con lo que dice la jerarquía católica en torno al derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo”, indicó María Consuelo Mejía, directora de la organización civil Católicas por el Derecho a Decidir (CDD), durante el Seminario Latinoamericano por el Derecho a Decidir de las Mujeres.
“En América Latina la Iglesia católica pretende convencer a los partidos políticos de que ellos tienen la opinión de la feligresía y por tanto se han denominado los únicos defensores de la vida”, señaló la también maestra en Estudios Latinoamericanos.
Tras la aplicación de la “Encuesta de opinión sobre valores católicos en México” durante los pasados meses de noviembre y diciembre a 3 mil personas en distintas entidades del país, CDD registró que 55 por ciento de los encuestados consideró que una mujer puede abortar y ser una buena católica, explicó Mejía.
Otras cifras revelan que 6 de cada 10 católicos consideraron que una persona es buen católico si apoya a una mujer para que pueda abortar. El 57 por ciento respondió de manera afirmativa a la pregunta sobre si las mujeres deben abortar en determinadas circunstancias.
En torno a estas causas, 62 por ciento afirmó que se debe interrumpir el embarazo en caso de malformaciones en el producto, 66 por ciento en caso de que el embarazo sea producto de una violación, 69 por ciento cuando la madre vive con VIH/sida, 70 por ciento cuando la salud de la madre está en peligro y 74 por ciento cuando la vida de la mujer está en riesgo.
A su vez, 83 por ciento de los encuestados consideró necesario que los servicios de salud pública provean a las mujeres de anticonceptivos de emergencia, 74 por ciento declaró estar a favor de proporcionar información sobre métodos anticonceptivos en espacios públicos y 85 por ciento dijo estar a favor del uso del condón.
De acuerdo con la antropóloga, estas cifras indican que la “Iglesia debe estar más cercana a su realidad”. Por lo que la nueva fase de la lucha por el derecho a decidir, por parte de las mujeres, debe enfocarse a “detener la cruzada ultraconservadora que pretende penalizar el aborto e ir en búsqueda del poder político”.