En México, se calcula que alrededor de seis millones de hombres mayores de 40 años podrían padecer algún grado de disfunción eréctil. Si bien ésta no es mortal, puede ser causada por enfermedades crónico-degenerativas como la hipertensión arterial y la diabetes, afirmaron especialistas en el seminario de medios De la disfunción eréctil al grado máximo de firmeza.
César Velasco Téllez, gerente médico del área de Urología de Pfizer México, señaló que aún la mayoría de los hombres creen que la disfunción eréctil (DE) es sinónimo de un pene incapaz de penetrar, cuando en realidad es la dificultad de mantener una erección que genere una relación sexual satisfactoria. Por eso, quienes padecen una DE leve, es decir que el miembro está lo suficientemente duro para penetrar, pero no completamente firme, ignoran que tienen un problema y no buscan ayuda, continuó.
Velasco Téllez aseguró que nunca es normal perder firmeza en la erección (independientemente de la edad), por lo que la DE leve pone en riesgo la salud de quienes la padecen. Éstos, al no buscar ayuda tempranamente, también retrasan el diagnóstico de diabetes, hipertensión arterial y colesterol elevado (dislipidemia).
“Debemos incluir en la evaluación de todos los pacientes hombres mayores de 35 años la búsqueda de la DE, aun en quienes no se quejan de ello”, recomendó.
A pesar de ser usado desde 1992, el término “disfunción eréctil” cobró auge con la salida al mercado de Viagra, de los laboratorios Pfizer, en 1998. Según Manuel Dehesa, urólogo del Hospital Español, “esto permitió que los hombres dejaran de lado la connotación negativa de ‘impotencia’ y cambiaran la forma de ver su problema como un tema de salud y no de vergüenza”.
El citrato de sildenafil, sustancia activa de Viagra, fue motivo de diversas investigaciones clínicas que dieron origen a nuevas herramientas que ayudan al médico y al paciente para el correcto diagnóstico y evaluación del grado de disfunción eréctil.
Por ejemplo, en un estudio realizado por la farmacéutica en 2009, se detectó que 95 por ciento de los hombres entrevistados en México estarían dispuestos a tomar un medicamento oral para la DE si la padecieran. “A pesar de ello se calcula que en nuestro país existen poco más de cinco millones de varones con algún grado de falta de firmeza en la erección y que no se encuentran bajo ningún tipo de tratamiento”, explicaron los especialistas.
México es el noveno consumidor de Viagra en el mundo (más de tres millones de pastillas al año) y el segundo más grande de América Latina después de Brasil.
Viagra, para ahorrar en tratamiento contra la diabetes y la hipertensión arterial
Un estudio realizado por la Revista Mexicana de Urología en 2008 concluyó que el uso del citrato de sildenafil en varones con hipertensión arterial y diabetes mellitus tipo 2 podría representar ahorros de hasta 17 mil pesos por cada paciente atendido en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
Según esta investigación, coordinada por el doctor Joaquín Mould, algunos pacientes aseguraban que los fármacos contra la diabetes o la hipertensión ocasionaban DE, por lo que abandonaban el tratamiento, lo cual genera complicaciones que requieren hospitalización y, por lo tanto, altos costos para el IMSS, indicó el doctor Manuel Dehesa.
Aunque algunos medicamentos contra la hipertensión sí producen DE, “las conclusiones son claras: se descubrió que 43 por ciento de los pacientes con diabetes y 45 por ciento con hipertensión abandonaron temporal o de forma permanente su tratamiento a causa de problemas de falta de firmeza de erección”.
Dehesa y Velasco destacaron que hay efectos positivos del sildenafil sobre el aparato cardiovascular, por ejemplo, no modifica la frecuencia cardiaca, reduce la presión pulmonar y reduce moderada y fugazmente la presión arterial.
En el seminario de medios también participaron el sexólogo Francisco Delfín Lara, quien impartió el taller Del despertar sensorial al grado máximo de placer, y el maestro Guillermo Sarquis Fingerhut, quien habló sobre los aspectos simbólicos del Viagra:
“Hoy, el medicamento de Pfizer constituye ese nuevo paradigma que se arraiga en el seno de las sociedades, no sólo como una opción médica sino como un símbolo de estabilidad y seguridad para millones de personas, de lo contrario, ¿de qué otra forma se puede explicar su presencia constante en chistes, canciones, historias de pareja y referente social frente a un problema específico? Los objetos trascienden en la memoria de una sociedad en la medida que éstos pueden convertirse en un símbolo”.