México DF,
febrero 24 de 2010.
La Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) afecta el desempeño sexual de quienes la sufren debido a las lesiones provocadas por el curso natural del padecimiento, como hemorroides y fístulas (comunicación anormal entre órganos y tejidos), así como a la presencia de secreciones y a la incomodidad causada por la distensión abdominal y dolor, explicó Tomás Cortés, jefe de la Clínica de Enfermedad Inflamatoria Intestinal del Centro Médico Nacional (CMN) 20 de Noviembre.
La EII es una enfermedad gastrointestinal crónica no contagiosa causada por una falla en el sistema inmune; se manifiesta con dolor e inflamación en la zona abdominal, diarreas acompañadas de moco y sangrado. Hay dos formas principales de la EII: la Colitis Ulcerosa Crónica Indeterminada (COCI) y el mal de Crohn.
Estos problemas “tienen un fuerte impacto en las mujeres”, pues les provoca depresión y un menor rendimiento en el desempeño sexual, principalmente en quienes han sido sometidas a procesos quirúrgicos donde en ocasiones los nervios involucrados con el placer sexual sufren daños irreversibles.
Los varones ven afectado su desempeño sexual y reproductivo porque las terapias de primera línea utilizadas para controlar la EII provocan el descenso en la producción de espermatozoides, además de que el dolor y la inflamación causan problemas de erección.
Tomás Cortés dijo que “existe la posibilidad de que las mujeres sufran de infertilidad, en especial cuando presentan fístulas que comunican el intestino con el útero o la vagina”.
En el caso de los hombres que tienen sexo con hombres, quienes son receptivos verán afectada su sexualidad. “Deberán evitar el sexo anal hasta que se recuperen por completo”, dijo el gastroenterólogo a NotieSe.
EII y VIH
El especialista expuso a esta agencia que el VIH no es un factor de riesgo para contraer EII, sin embargo, explicó que si ambos padecimientos se combinan, hay mayores posibilidades de desarrollar gérmenes, bacterias, virus, protozoarios o parásitos que normalmente las personas sanas pueden eliminar.
Otros problemas, continuó, son las enteritis (infecciones causadas por consumir o beber sustancias contaminadas con bacterias o virus) y las colitis provocadas por el citomegalovirus (CMV), una enfermedad oportunista encontrada por gastroenterólogos al cuidado de personas que viven con VIH. Enteritis y colitis pueden dar síntomas idénticos a aquellos causados por la EII, pero, después de estudios de laboratorio, se concluye que es CMV.
Terapia biológica contra la EII
Elizabeth González, gerente médica de Schering-Plough, explicó que actualmente existen terapias biológicas bloqueadoras de los síntomas de la EII. Aseguró que el infliximab, fabricado por dicho laboratorio, ha probado ser efectivo porque cicatriza la mucosa afectada.
La terapia biológica consiste en estimular al sistema inmunológico para que enfrente infecciones, cáncer u otras enfermedades. El objetivo puede ser profiláctico o curativo. Dentro de los tratamientos biológicos están los anticuerpos monoclonales (empleados en el diagnóstico y atención de diversos malestares porque son capaces de reconocer moléculas con diferente estructura química), las vacunas y los factores de crecimiento (sustancias dentro del cuerpo humano que regulan la división y supervivencia celular para curar y cicatrizar tejidos orgánicos).
“Desde hace más de 15 años, en el mundo hay más de un millón de pacientes tratados con terapia biológica. Además de ser la que posee mayor evidencia científica, beneficia la preservación de una óptima calidad de vida, al evitar hospitalizaciones y cirugías, procedimientos que hasta hace algunos años eran las únicas alternativas para controlar la enfermedad”, abundó González.
En México, lamentó Tomás Cortés, el infliximab sólo se aplica en la institución que él representa y en el Centro Médico Nacional Siglo XXI, del Instituto Mexicano del Seguro Social. “No sabemos si hay proyectos para que ambos nosocomios atiendan a pacientes con EII sin seguridad social”, concluyó.