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Entrevista con Anabel Ochoa


  • “No es justo que los medios usen sus espacios para diseminar mitos o reforzar estereotipos machistas”: Anabel Ochoa
  • Antonio Medina*
    febrero 27 de 2006. “Cuando hago el amor con mi marido me pide que le meta el dedo en el ano, ¿será que es homosexual?” “Me siento insatisfecha sexualmente con mi esposo y cuando estoy haciendo el amor con él tengo que fingir que gozo del sexo, ¿qué puedo hacer para realmente sentir excitación? “Doctora, mi novio quiere que tengamos relaciones sexuales anales, pues dice que un embarazo en este momento le destruiría su carrera profesional y le da miedo que salga embarazada, además, dice que así realmente llegaré virgen al matrimonio, pero a mí me desagrada mucho la sensación, ¿qué debo hacer?” “Doctora Anabel, podría quedar embarazada si entro a una alberca... ¡así le pasó a mi tía!” “Doctora Anabel Ochoa, desde muy corta edad sentí que mi cuerpo no correspondía a mi sexo, siempre he querido ser mujer, creo que nací en un cuerpo equivocado...” (Radioescuchas de Anabel en Radio)
    “Para mí la tragedia humana que vive un gay que lo ha dejado su pareja y que está desecho en llanto no tiene porqué ser menor a la de una novia casadera que la han dejado en el altar. Son experiencias humanas exactamente iguales”. (Anabel Ochoa)

    Anabel Ochoa, la doctora de la hondas hertzianas que revolucionó la forma de decir y pensar la sexualidad desde los medios de comunicación, ha respondido más de tres millones de consultas al aire desde que comenzó a participar en programas de radio a inicio de los años noventa. Ha conversado con el público mexicano sobre la sexualidad humana desde la base del conocimiento científico, lejos de tabúes, mitos y prejuicios, lo que le ha permitido hablar abierta y transparentemente sobre sexualidad, ya que piensa que esa forma de comunicar es la mejor manera de ir cambiando percepciones sociales sobre el ejercicio de las sexualidades.

    La formación académica de la doctora Ochoa y su sensibilidad social hacia temas que tienen que ver con aspectos fundamentales de las personas, como es la sexualidad, le han permitido incidir no solamente en el ámbito radiofónico, sino también en el televisivo y medios escritos. El impacto de su lenguaje al hablar del sexo en los medios mexicanos fue un éxito inmediato desde que tomó los micrófonos de la XEW a mediados de los noventa. La doctora en cada programa de radio escarba en las entrañas de lo cultural, cuestiona los saberes sociales y las prácticas cotidianas de hombres y mujeres en la intimidad. Su experiencia clínica le ha permitido dar respuesta a cuestionamientos aparentemente elementales y rebasados por la paxis social, inmiscuyéndose desde la cabina radiofónica en la psicología colectiva a través del análisis de las palabras que sus consultantes no dicen o de aquellas frases que pronuncian con timidez, sacando ventaja y exponiendo aspectos que van más allá del simple consejo, pues desenmaraña a través de la conversación bonachona el trasfondo de los problemas.

    La comunicadora de origen español y nacionalizada mexicana, se dirige al público con un lenguaje llano, aunque directo y franco. Es consentidora, pero también fuerte y severa cuando es necesario, pues al estudio pueden llamar desde una madre desolada por el abandono del esposo hasta un joven suicida que luego de saberse seropositivo siente el impulso incontrolable de contagiar a toda persona que se le cruce por el camino. La experiencia de la doctora Ochoa frente al micrófono le ha permitido salir avante en situaciones que rebasan las posibilidades de apoyo desde la cabina radiofónica.

    A continuación una entrevista con la doctora Anabel Ochoa quien nos habla sobre su percepción del impacto de los temas de sexualidad en los medios de comunicación y aspectos que como comunicadora ha tenido que sortear.

    ¿Anabel, cómo percibes los medios de comunicación actualmente cuando abordan temas referentes a la sexualidad humana?

    Sin duda ha habido un cambio progresivo e imparable en los últimos años, pero yo diría que se ha posicionado más la palabra sexo que la cultura sexual. Vemos que la palabra sexo antes no tenía lugar en los medios de comunicación, mucho menos hablar de sexualidad y ni pensar en sexualidades. A cambio de ello, hoy en día estamos saturados de información chafa que ha llevado a una lamentable incultura sexual. Hoy en día es mucho más fácil hacer cualquier programa de erotismo corrientón, de sexo calienturiento, de albures, e incluso, de perpetuar y legitimar la incultura sexual, en lugar de ver productos comunicacionales que respondan a la buena educación sexual.

    ¿A qué te refieres con incultura sexual?

    A que no se cuida la conciencia de la perspectiva de género en aquellos programas que tienen que ver con temas de sexualidad, no se toma en cuenta la diversidad sexual, se sigue parodiando y humillando a las personas a través de personajes denigrados. Es decir, explotan más los consejos tipo Cosmopólitan que promueven estereotipos absurdos y cursis en donde los consejos no van más allá de decirle a las mujeres cómo excitar mejor al marido en la cama o cómo evitar que el marido te ponga el cuerno. Esas formas, que además son terriblemente mentirosas, siguen posicionando a la mujer como una verdadera idiota.

    ¿Cómo ves la radio al respecto?

    La radio se ha salvado un poco de ese fenómeno. Este medio se ha preocupado más por lo que sucede en el entorno social. No digo que no exista basura también, pero creo que hay mucho más opciones inteligentes. Además tiene una particularidad la radio: el radioescucha es más proclive al análisis, se permite ser más crítico que el televidente promedio. Por su parte, la televisión es lo que llega a todos y solo basta prender la caja tonta y ahí puedes tener al instante las imágenes digeridas. Casualmente la radio, que todo mundo creía que iba a agonizar con la televisión y con las nuevas tecnologías de comunicación, ha sobrevivido, sobre todo la radio hablada, que ha logrado permanecer y seguir jugando un papel importante en la sociedad. Yo he sido testigo del impacto que tiene la radio en la opinión pública.

    ¿Por qué?

    Cuando comencé a hacer radio en México, se me confinó a programas nocturnos, ya que hablar antes de las diez de la noche sobre temas de sexualidad con la soltura que siempre lo he hecho, no era posible. Siempre me decían las empresas: `te prefiero con la lengua libre después de las diez de la noche que amordazada a cualquier otra hora`.

    ¿Cómo ha sido tu proceso en este sentido?

    Empecé haciendo programas a la una de la mañana, después a las 12:30 de la madrugada, poco tiempo después me bajaban de horario hasta llegar a las ocho de la noche, y eso ya era como muy atrevido. Es decir, siempre me tenían en lo obscurito, cuando se supone que solamente te escuchan quienes te deben escuchar. Yo me sentía realmente como un animal nocturno, lo que no me molestaba para nada porque el público de la noche es como más íntimo, pero el gran susto lo tuve hace como un año cuando grupo ACIR se asoció con Clear Channel y como resultado de las nuevas estrategias, me propusieron el horario de medio día.

    ¿Qué los motivó a moverte de horario?

    Clear Channel son los verdaderos magos de la radio en el mundo. Hicieron una serie de estudios de las estaciones de ACIR y fueron implementando cambios muy acertados. Uno de ellos fue que Anabel en Radio se trasmitiera de una a tres de la tarde. Lo que te quiero decir es que iba a competir con todos los noticieros de todas las cadenas radiofónicas. A mí me pareció insólito. En ese momento me pregunté: ¿a caso las personas iban a escuchar a Anabel Ochoa en lugar de las noticias? A mí me interesa el sexo, pero también me interesan las noticias, yo no sé porqué las personas tendrían porque hacer esa elección tan loca. Pero los estrategas tenían muy claro su propósito de negocio, pues sabían que mi programa en la noche había llegado al techo máximo de audiencia, sin embargo en los estudios de mercado que realizaron se percataron que había en la sociedad apetencia por los temas de la sexualidad. Entonces me trasladaron a un espacio con un techo de audiencia muchísimo más alto, que era de una a tres de la tarde. Ha sido tan positivo el impacto que ahora me han ampliado hasta las cuatro de la tarde.

    El cambio de horario a medio día implicó mesura o censura de algunos temas?

    De ninguna manera. Quizá de manera inconsciente los primeros días yo misma me autocensuré.

    ¿Por qué?

    Yo creo que responde al tono intimista del que parto, que en el discurso es hablar de los temas de la sexualidad humana una vez que se habían acostado los niños o aquel mundo que no quiere hablar o escuchar de estos temas. Con ese cambio abrupto en el horario ya no me podía sostener en ese discurso. Al estar a medio día, cuando la gente está trabajando, ya no podía ser el escenario especial para hablar de sexo a boca jarro. Pero poco a poco me fui soltado, pues me di cuenta que las personas seguían hablando exactamente igual a medio día que en la noche.

    ¿Has sido censurada en otros tiempos?

    Sí, aunque la censura fue sutil, pues me exigieron que tenía que avalar mis estudios y ese proceso de búsqueda de documentos me sacó un año del aire. Tuve que viajar a España para buscar mis documentos y por más que presenté diplomas universitarios y de postgrados, los señores querían comprobar que había cursado los estudios primarios. Creo que esa fue una manita negra que me quiso fastidiar y lo logró.

    ¿Cómo se han reflejado las problemáticas sociales en torno a la sexualidad a los largo del tiempo que llevas en radio?

    Yo no creo que han variado sustancialmente. Las personas me siguen consultando las mismas cosas que hace diez años. La gente sigue haciendo preguntas muy elementales, pero también sofisticadas. Lo que ha variado es el volumen de gente que se atreve a preguntar y como dato importante es que la gente que se involucra y pregunta pertenecen a sectores que jamás se hubieran atrevido a cuestionar sobre algo que consideran íntimo, espantoso o vergonzante. Creo que la gente cada vez más se involucra en temas de la sexualidad como parte de su vida física, psíquica, espiritual, de pareja... No obstante, seguimos con problemáticas sociales que no se pueden cambiar de la noche a la mañana.

    En este sentido, ¿cómo podría incidir los medios de comunicación a esos cambios culturales?

    Toda la información que la gente recibe a través de los programas de radio, televisión, en los medios escritos, o que observan en la publicidad, va a la parte analítica, a la parte frontal del cerebro que sí le permite corregir muchas cosas, sacar conclusiones y percatarse de los peligros que existen si actúan de tal o cual forma, pero no logran modificar las conductas porque antes es preciso pasar de la parte frontal del cerebro de las neuronas recientes, frescas, para convertirlo en hábitos de conducta automáticos, lo que lleva bastante tiempo.

    ¿Cuál sería una buena estrategia para que a través de los medios se logren cambios sobre la percepción de la o las sexualidades?
    Antes que otra cosa, que tengan claro quienes generan información en los medios que las palabras son pensamiento y el pensamiento es lenguaje. No puedes emplear una palabra inadecuada y tener un pensamiento adecuado. Eso es completamente incompatible. Yo soy una convencida de que las palabras pronunciadas desde los medios de comunicación deben de ser correctamente empleadas y quien las pronuncie debe tener el suficiente conocimiento para transmitirlas de la mejor manera, pero además deben estar convencidos de lo que dicen y lo que creen, pues cuando se comunica con claridad y vehemencia, las palabras tienen un peso capital en quienes las escuchan.
    Esto que dices también tiene que ver con la responsabilidad social de quienes participan en los medios ¿no?

    ¡Claro! Es preciso que se informen porque no es justo que los medios usen sus espacios para diseminar mitos o reforzar estereotipos machistas. Es muy grabe que difundan sin fundamento, por ejemplo, las posturas de grupos conservadores que rechazan el uso del condón, o que transmitan imágenes de una mujer estúpida o de gays que hacen chistoretes todo el tiempo. Claro que hay gays que hace chistoretes, claro que hay mujeres estúpidas, pero esos no pueden ser el prototipo y el patrón básico para difundir en los medios. Tienen que tener una visión más amplia, más tendiente a la diversidad y a la perspectiva de género.

    Por último quisiera saber si tu te has explicado a qué responde el éxito que has tenido desde que ingresaste a la radio en México.

    Es difícil que yo misma haga esa valoración. A mi misma me sigue causando sorpresa el cariño y aceptación de la gente que se desplaza a donde yo esté. Yo lo atribuyo a que la gente está buscando un buen consejo de una buena amiga. Creo que ha respondido también a que he buscado un sistema de comunicación claro, desprejuiciado, con una carga tremenda de humanismo laico, con un alto sentido de la justicia que responde a un sistema de valores éticos y transparentes que me han permitido decir la verdad, no venderme.

    * Entrevista publicada en la revista Zócalo www.periodicozocalo.com.mx


    Suplemento Letra S

    No. 216 | julio 03 de 2014
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